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La Cera de Carnauba, usos y modo de empleo

Para que los coches se mantengan en buen estado y no sufran de arañazos, suciedad ni ningún otro tipo de desperfecto, es necesario contar con una serie de productos que puedan ayudar a su óptima conservación. La cera de carnaúba es una de las mejores alternativas para ello. También conocida
como “La reina de las ceras”, este material tiene unas características y aplicaciones que son perfectas para el cuidado de cualquier vehículo. Está especialmente reconocida por sus propiedades de brillo, y tiene tanto resistencia como dureza al desgaste, además de tener un punto de fusión de 78 a 85º C, el cual es el más alto entre las ceras naturales. La cera de carnaúba se obtiene principalmente de las hojas de la Copernicia prunifera, procedente de América del Sur, concretamente en Ceará, al noroeste de Brasil. Durante la época de sequía ( la cual en esta zona puede durar hasta un total de seis meses) esta planta termina cubriéndose de una capa de cera que está formada por ácidos grasos o ésteres de un peso molecular muy alto, y los cuales una vez se cortan sus hojas, estas se secan y trituran para que finalmente la cera se pueda desprender.

Una vez se realiza este proceso y se obtiene este material, los usos que se le puede dar son múltiples. Estos irán desde aplicaciones alimenticias, como pueden ser los chicles, hasta aquellos productos que se usan para obtener brillo o para cremas y cosméticos ( pintalabios, cremas de calzado, etc.). Sin embargo, una de las utilizaciones más interesantes y que más reconocida está por los usuarios, es el uso de estas ceras para los suelos y los automóviles. Estas son especialmente importantes para proteger la pintura de los coches, ya que otorgan un recubrimiento que las consigue separar tanto de la radiación como de la contaminación atmosférica, así como de otros agentes que resultan dañinos para la carrocería. Además, aquellos vehículos que han sido encerados siempre serán mucho más rápidos y sencillos de limpiar al impedir la capa de cera que la suciedad llegue hasta la pintura. Para poder aplicarla, siempre se recomienda el empleo de un aplicador de poliespuma que tenga una forma circular, así como un paño de microfribra de buena calidad.

Cuando la cera ha sido finalmente aplicada, se deberá frotar la chapa con dicho paño para poder retirar los restos.
Se deberá esperar a que este seque, y se podrá empezar a quitar ya los restos cuando se perciba una capa ligeramente blanca sobre la carrocería. No obstante, es importante recordar que los tiempos de secado pueden ir cambiando ( normalmente, estos van desde unos segundos hasta incluso cinco minutos). Esto dependerá exclusivamente del tipo de cera que se vaya a utilizar, por lo que es recomendable leer y seguir las instrucciones de cada fabricante. Y, una vez la cera esté seca, se podrá empezar a frotar ejerciendo poca presión para así eliminar todos los restos que queden de
forma definitiva. Este proceso es muy sencillo de realizar, y tampoco le tomará mucho tiempo a los usuarios, por lo que es recomendable hacerlo en caso de querer encerar el coche y mantenerlo en unas buenas condiciones.